jueves, 7 de julio de 2016

LA TERRIBLE SINCERIDAD

La terrible sinceridad

Roberto Arlt
De Aguafuertes porteñas.

Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".

Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.

Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.

Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.

No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:

-¿Soy sincero conmigo mismo?

Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.

Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.

Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?

La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.

Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:

"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"

Es lo que anteriormente le decía.

La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.

Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?

Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?

Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todos.

domingo, 3 de julio de 2016

CORAZÓN BLANDENGUE

Los gestos que me delatan
la incapacidad de esconder lo que siento
el dolor, el amor
como un árbol en otoño
vas a ver desprendiendo de mi
la sensibilidad mas pura
ridícula y vergonzosa 





lunes, 13 de junio de 2016

EN ALGÚN CHAT

Cuando harry conoció a sally. En realidad nunca nos conocimos, fue de esas conversaciones que te llevan a volar. Las buenas charlas tiene algo de música, por suerte compartimos el mismo amor por las cuerdas frotadas. No te molesto que te hable de cosas insípidas, te sorprendiste y me gusto. No me creo especial , me gusta ser común y escuchar bill evans mientras escribo esto. Toda la confianza que puedo generar se borraría de la nada, prefiero que quede entonces en el aire hasta que los días se encarguen de cargarnos mejores recuerdos. No me conociste, pues te mentí. No se si yo habre marcado algo en vos pero yo no de dejo de escuchar  jazz.   


martes, 10 de mayo de 2016

UN VALS


Quiero dormir podrías dejarme tranquila? Yo soy la única emperatriz, dueña y señora de mis actos. Sonrío en mis aciertos y reconozco mis errores.  Me arrepiento de las cosas que no hago y son muchas. Sin embargo te pido la tregua, por esta noche permitime sacarte a bailar un vals en el fin del mundo. Donde todo se termina o donde todo empieza. Sin rencores volver a ser lo que fuimos, soñadoras empedernidas, sin miedos. Dispuestas a crecer en libertad. Lejos de todo lo conocido. Vamos, seamos juntas todo lo que se cruza y detrás bailemos, elegantes y alegres.

DESDE ADENTRO


Tengo que decirlo a veces
No me veo bien
 falta amor en mi espejo
Y sol en mi mente
Tengo que salir a veces
No nos veo bien
Falta humanidad en la gente
Y miradas sinceras
Puedo ser fuerte
Y pelearle a mis miedo
Desenmarañar nudos
Amar amar amar
Pedir ayuda a los que saben
Encontrar un faro
Que calma mis movidos mares mentales
subestimarme más.

sábado, 30 de abril de 2016

QUE MAS DAS

Y así fue que volvió, 

algunas veces, no queda otra que creer en uno mismo

por suerte. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

ODISEA OCA

Desesperada, los números se hacen eternos y me voy enamorado dos veces. Retirar una encomienda en la sucursal de calle Irigoyen puede ser insufrible si padeces algún tipo de trastornos ligado a la ansiedad. En qué piensan todas estas personas? El amor cabe en un paquete simple menor a 5 kilos?  Quisiera saber que esperan recibir, de corazón. Mis deseos no entran en una caja, no es banalidad, simplemente trato de luchar contra mi ego todos los dias, un poquito para liberarme de las materialidades y apariencias. Estoy cansada de las apariencias, es difícil no aparentar. Todos lo hacemos. Como ese tipo vestido de cardon, o el deportista de la esquina. Tendría que haber saludado al entrar, un buen dia bajito no hubiera estado mal, nadie lo hace pero saludar es un signo de vitalidad, admiro a quienes saludan al entrar en un lugar por mucha gente que haya. Despachan rápido, se acerca mi turno. Le canto el número de guia oca y por fin! Aparece mi caja y con su " delivery de vestidos" se me pinta una sonrisa y hoy fue un día más.